domingo, 21 de abril de 2013



No lo dejemos en el olvido


La palabra «Adviento no significa «espera», como podría suponerse, sino que podríamos definirla como «presencia», o mejor dicho, «llegada»
 Es decir, que el Adviento significa la presencia comenzada de Dios mismo. Por eso nos recuerda dos cosas: primero, que la presencia de Dios en el mundo ya ha comenzado, y que él  está presente en nuestras vidas y en segundo lugar, que esa presencia de Dios acaba de comenzar y está en proceso de crecimiento y maduración. Su presencia ya ha comenzado, y somos nosotros, los creyentes, quienes, por su voluntad, hemos de hacerlo presente en el mundo. Es por medio de nuestra fe, esperanza y amor como Él quiere hacer brillar la luz continuamente.
 Adviento significa presencia de Dios ya comenzada, pero también tan sólo comenzada. Esto implica que no mira solamente a lo que ya ha sido y ya ha pasado, sino también a lo que está por venir. No debemos limitar el período de Adviento simplemente a la Navidad, sino que tenemos que seguir trasmitiendo ese espíritu de felicidad y alegría por la presencia de Dios en nuestras vidas, en nuestro día a día. Este espíritu nos ayuda a ir superando los problemas y dificultades que se nos plantean en los distintos momentos a lo largo de nuestra vida, debemos recordar que no estamos solos, que la presencia de Dios nos alumbra y nos guía en nuestro caminar y siempre estará presente aunque creamos que no. Su luz sigue creciendo poco a poco y somos nosotros los encargados de llevarla allí donde vayamos, prestando mas atención a  nuestro alrededor y a las personas que nos rodean sacando tiempo de donde lo haya para aquellos que mas lo necesitan y para nosotros mismos, reflexionar y escuchar sin dejar de lado a aquellos que más se preocupan por nosotros.

Como propósito podemos intentar llevar a cabo esta actitud de entrega y escucha a Dios y hacia los demás y no limitarla solo a un periodo antes de la Navidad, recordar que por muy solos que parezca que estamos a veces, siempre podemos contar con ÉL.


domingo, 10 de febrero de 2013

Se acerca un tiempo de cambio

Aunque haya terminado el adviento, no es excusa para quedarse parado y no hacer nada.Tenemos que estar activos,sobre todo ante este tiempo que viene después del adviento; la cuaresma.
Un tiempo para pensar,rectificar,reflexionar,cambiar etc. Ahora tenemos la posibilidad de mirarnos a nosotros mismos, de ver lo que hemos echo bien y lo que no, de cambiar lo que no nos gusta de nosotros, reconocer nuestros defectos y errores. No hay que confundir la cuaresma como un tiempo de lamentación, en el que nos castigamos por lo errores y pensamos lo diferente que sería todo si no los hubiéremos cometido.
Si pensamos que ese es el sentido de la cuaresma estamos totalmente equivocados, es tiempo de cambio, de dejar lo errores atrás, mirar hacia el futuro, de aprender a escuchar al prójimo y a ti mismo,tiempo de recapacitar, de saber pedir perdón al amigo y al enemigo pero lo más importante es un tiempo para cambiar en la mente de todos el odio por el amor.

Con esta pequeña reflexión, damos gracias  a aquellas personas que día a día luchan por los demás,por sus derechos,por su libertad y hacen que haya pequeñas sonrisas en el infierno que viven constantemente aquellos que sufren.

Estas personas no se rinden, no abandonan ni actúan solo en los tiempos mas señalados como era el adviento, sino que hacen su tarea de solidaridad y amor por el prójimo durante todo el año e incluso durante toda su vida porque sinceramente se sienten llamados a esta tarea.

Cáritas ha sido capaz durante el adviento de obtener más de 35.000 kilos de alimentos con la campaña de recogida de los empleados públicos,de reivindicar los derechos de las personas sin hogar, de movilizarse para atender a las víctimas del Guatemala etc.

La labor que hace los Hermanos Maristas es Siria, Alepo es impresionante, no se rinden,aún viviendo una  situación de alerta, podría empeorar en cualquier momento pero ellos y otros seglares siguen al pie del cañon, rezando y pidiendo ayuda constantemente.



Para terminar os invito a reflexionar, a replantearte tu vida desde otro punto de vista, no digo que te vayas a Siria, África, India o cualquier lugar que este en situaciones terribles, sino que tengas en cuenta a la gente que sufre y que des gracias por lo que tienes día a día